En la era digital en que vivimos los formatos físicos están agonizando, y es que cada vez se compran menos videojuegos en discos que nos den un soporte físico en el que podamos conservar nuestros juegos. La facilidad con la que podemos comprar un juego en cualquier tienda online y descargarlo inmediatamente en nuestros ordenadores o consolas para jugarlo le está ganando la batalla a esa tradición de hace muchos años de comprar el juego en un soporte físico para coleccionarlo y poder tener la posesión de ese software por el que pagamos, lo cual es algo que han aprovechado las empresas que se dedican a vender juegos en internet como Steam, Epic Games, Microsoft Store, PlayStation Store etc., para no ceder la posesión de un juego cuando lo compramos de forma digital, sino que lo que en realidad están vendiendo estas empresas son licencias de uso, o lo que es lo mismo un permiso para jugar ese juego, lo que quiere decir que no es tuyo bajo ninguna circunstancia, aunque hayas pagado por él, simplemente puedes acceder al juego bajo un sin número de condiciones, pero no te pertenece. Está tan extendida esta práctica que es imposible a día de hoy hacer un cambio ante este abuso por parte de estas empresas, puesto que se requiere que los usuarios tengan mucha más libertad a la hora de decidir qué hacer con el producto digital por el que pegan. Se requieren leyes estatales que obliguen a estas empresas a dar propiedad a los juegos por los que pagamos, puesto que es un derecho que tenemos como consumidor.
El simple hecho de pagar por algo, así sea digital, debería de darnos la posesión de ese software, y esto es algo que debería ser así, aunque en la actualidad las empresas se empeñen en negarnos esa posesión, y esto lo han permitido los gobiernos y su nula preocupación por este aspecto que tanto está afectando a millones de usuarios. Se entiende que en la actualidad muchos juegos requieren de conexión a internet para poder funcionar y que es imposible que la empresa que lo desarrolló pueda mantener unos servidores activos a perpetuidad para cada juego que saca y que necesita conexión a internet, el caso es que muchos juegos de estos pueden ser jugados offline tan solo con un parche o actualización, lo cual le daría la posesión de ese juego al consumidor y la libertad de jugarlo en el futuro cuantas veces quiera, pero como estas empresas no tienen la obligación de hacer eso, no lo hacen, y prefieren dejar que el juego desaparezca o sea injuzgable, quietándote de las manos eso por lo que pagaste, lo cual es una táctica que afecta al consumidor y que debe ser perseguida por los gobiernos, ya que si pagamos por ese juego debemos tener la posesión del mismo, puesto que quitarnos dicha propiedad va en contra de los derechos que tenemos como consumidores, y resulta increíble que, aunque muchas personas ya están hablando de esto, ningún gobierno en el mundo ha tomado la iniciativa de defender a los consumidores y considerar a los videojuegos como una propiedad y no como un servicio, que puede ser revocado cuando una empresa lo decida.
Es claro que se requieren acciones urgentes de parte de los gobiernos como parte de una reivindicación de los derechos de los consumidores, y aunque quizás esto nunca pase, puesto que los gobiernos no se han preocupado mucho con respecto a la propiedad de los videojuegos y otras compras digitales, no debemos subestimar el poder que tenemos los consumidores, ya que al abstenernos de comprar juegos a estas empresas que abusan del consumidor y que no dan prioridad ni posesión de dichos bienes digitales, estaríamos obligándolas a preocuparse más por hacer un cambio en este aspecto.
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